martes, 30 de septiembre de 2008

Señora Naturaleza, permítame una reflexión.

La Naturaleza es la mejor ingeniera que he conocido, y que muy probablemente, conoceré. Sabe cuantos seres vivos poner aquí y poner allá, disponerlos de manera tal, que puedan convivr con su entorno y encontrar en su alimento, y como si esto fuera poco, también los dota de las herramientas necesarias para que aprovechen al máximo todos los recursos. Hasta el color de una hermosa flor silvestre, créame, no es casualidad.
Se podía decir que había un equilibrio en nuestro planeta, mucho de uno, ahí estaba el depredador que hacía lo suyo. Eruptaba un volcán y dejaba un manto de lava, que al cabo de un tiempo se convertía en fértil y bondadosa tierra. Y así, armonía. Hasta que el mono, al evolucionar como todos los seres vivos que la naturaleza decide que lo necesitan lo hacen, se le ocurrio pensar.
Pensar como bautizamos los seres humanos al acto de razonar frente a las distintas situaciones de la vida, pero que más da. Pensar es una palabra completamente humana, quizás los perros también piensan, pero ellos bautizaron la palabra como "guau". Volviendo al punto, la naturaleza nos dió el don de pensar, del razocinio, y... para qué? por qué nosotros?.
Muchas personas encontrarán tan obvia la respuesta que no la sabrán, y replicarán con un rotundo "porque sí!". Mas, he aquí las razones de estas preguntas.
El ser humano con su nueva capacidad descubrió, con ésto arriesgo demanda de la humanidad completa, pero yo creo que fue asi, prosigo, descubrió la rueda, que seguramente la copió de alguna forma de la naturaleza y la adecuó para su beneficio, en el afán de subsistencia que imperaba, y que aún impera.
Oh! pero que hemorragia de inteligencia, me queda demostrado, tenía el hombre!. Tranquilo!, Roma no se contruyó en un día.
Fue así como el ser humano creó más cosas, fue evolucionando en su pensamiento también. Comenzó a crear armas para cazar, se hizo sedentario. Wow! como lo hará para las estaciones de frío, le debe haber dicho una golondrina a otra, en golondrino, claro está. Comenzó así una ascendente diferenciación del ser humano con las otras especies, (no hablaremos de las cantidades de años), marcada fuertemente por grandes construcciones, ricos y pobres, sirvientes y servidos, a pesar de que hubo culturas en base a la igualdad, que ya estan enterradas, y he aquí una ironía, nos matamos unos con otros por pensar distinto.
Hasta el día de hoy todo sigue igual, un par de descubrimientos más y otros menos.
Imagina que ahora al ser humano se le ocurrió ser inmortal, y tenemos sobrepoblado el planeta, sin poder alimentarnos todos, y dentro de no mucho, pelearemos por agua.
En fin, resumiendo, para ésto la naturaleza nos dió el don de pensar? para pensar en tener?. Oh! ser humano inmortal! Quizá debiese haber alguien que te coma y se cumpla la cadena!, pero tú y el don que la bondadoza naturaleza te entrego te comes a ti mismo!, lo usas a tu antojo, como un niño egoísta que estrena un nuevo juguete!. Olvidaste agradecer y ser humilde, y compartir este don con todas las especies hermanas, hijas todas de la naturaleza.
Entonces me pregunto, por qué?. Si la naturaleza nos dió este regalo, lo utilizamos para arrasar con ella. Eso era lo que ella esperaba de nosotros?. Tuvimos la oportunidad de dominar a las demás especies y lo hicimos, sin pensar en nuestra madre.
Quizás ella quería una especie que la entendiera y poder comunicarse con ella, siempre a través de su majestuoso lenguaje. Probablemente hoy este arrepentida. Hubo un momento en el cual pudimos frenar, podíamos comer y vestirnos, pero nuestra codicia pudo más, más y más, y aún no para.
Quizás este don se lo hubiese dado a las arañas... quizás ellas lo hubiesen hecho mejor...
Bueno, dejo abierta la pregunta, ¿Para qué y Por qué pensamos?.

1 comentario:

FROZZ SUMMERS dijo...

Sabes negra....alguna vez quize estudiar medicina...y terminé estudiando medicina veterinaria pk detesto al ser humano. Sip...estamos cagados de la cabeza y es verdad que debiera haber una especie que nos comiera a nosotros...no entiendo qué tenemos de superiores y haber estudiado lo que estudié me reafirmó que efectivamente de superiores no tenemos nada y que la naturaleza sabiamente le dio a cada especie un don distinto, hasta al bichito más ínfimo. Nosotros somos animales que tenemos nuestros dones también, distintos nada más, pero ni mejores ni peores.
Besoooooos, sigue escribiendo!